lunes, 5 de marzo de 2012

Querido Orgullo:

Demasiados obstáculos. Así que supongo que todo seguirá igual. Solo por mi orgullo, por mi egoísmo…
Seguramente ahora el tiempo pasará y tú te olvidarás de nosotros. Pero espero que vuelvas. Lo siento, me puede el orgullo. Ese maldito orgullo. Pero espero que nunca, pero nunca dudes que hubo un tiempo en el que te quise. Seguramente, más de lo debido.
Espero que cuando lleguen las vacaciones vuelvas. Aquí. Aunque no sea por mí. Aunque solo sea porque te aburres. Pero vuelve. VUELVE. Porque eres más importante para mí de lo que tú y yo creemos. Y, por eso, estoy aquí, a las 3 de la mañana sin poder dormir hasta que te diga esto. Ya sé que soy una estúpida, ya más bien patética… pero espero que cuando leas esto aunque sea te acuerdes de mí. De nosotros. Aunque sea por última vez.

viernes, 2 de marzo de 2012

Magnum.{Capítulo 3. Una canción con olor a nieve mojada.}

-    Doctor, ¿qué tal su mujer?- Nos habíamos acercado a comer a un restaurante próximo al hospital. El Doctor K era un hombre muy ocupado. Supongo que la oncología lo merecía. Recordaba haber escuchado que mi abuelo había muerto por leucemia.
-    Bien, entretenida con los nietos y con la tienda de cajas de música.- Era una pequeña tienda en el centro, muy solicitada.
-    ¿Todavía la mantiene?
-    Mejor que nunca. Hace unas obras increíbles.
-    Lo sé, mantengo la que me regaló.- Saqué de mi bolso rojo una pequeña caja de música y la coloqué sobre la mesa. Redonda, adornada con flores y estrellas cuyos filamentos llegaban a rozar con los dedos el cielo. Entre sus coberturas doradas se entreabrían unas puertas que al pulsarlas se abrían dejando aparecer una pareja que bailaba al ritmo acompasado de una vieja canción con olor a nieve mojada. La canción paró y el Doctor me miró. Me intimidaban aquellos silencios acompañados de la mirada profunda del Doctor que se introducía en mí desvelando mis secretos.

-     Me recuerdas tanto a tu madre.- Reconozco que no me esperaba eso. Mi madre murió en un atentado dirigido a un diputado del gobierno. Lo único que utilizaron en su defensa los terroristas fue que había sido un error, que se equivocaron de coche. Un error destrozó mi vida y la de toda mi familia. Mi padre murió meses después por Depresión como dijo el psicólogo. Entonces, mi hermana tenía 16 años y yo 18. Nos quedamos solas. El Doctor K y su mujer nos acogieron en su casa junto a su hijo Carlos. Era como un  hermano para nosotras pero ahora vive en la otra cara del mundo: New York. Atrevido, con ganas de vivir. Divorciado. Su exmujer vive aquí, en Udine. Por suerte, nos tiene cariño y nos trae a sus hijos todas las semanas. Estarían enormes.
En definitiva, el Doctor K y su mujer era lo más parecido que recordaba a un padre y una madre. Hacía dos años me había ido a estudiar a Venecia. No sabría decir un motivo exacto, supongo que por qué esa ciudad me tenía enamorada. Y había vuelto hoy.
-     Y, ¿mi hermana? Tengo ganas de verla.
-      Es la psicóloga de aquel colegio “de uniforme”.
-      Me alegro por ella, pero podría haberse dedicado a algo más… productivo.
-     Que odies a los psicólogos por lo de tu padre no es motivo para que la desanimes. Le ha costado mucho y está ilusionada. No seas borde.- le miré resignada, obedeciendo- Vamos, Leonor querrá verte.

Magnum. {Capítulo 2. Futuro Profesor.}


 
Vio la luz que transmiten sus ojos atravesar el dístilo de su casa. Fue un espejismo, un acto fugaz. Pero se quedó parado en su mercedes hipnotizado por su melena huidiza. Los coches pitaron y el niño mimado de papá y mamá despertó de la noche anterior. Se puso en marcha hacia la casa de sus padres. Una llamada del mayordomo a su móvil le hizo acelerar.
Tras llegar a la mansión cercana al río de la ciudad de Udine, situada en la sublime Italia, mamá y papá me recibieron como de costumbre en el enorme salón mientras papá veía la tele y mamá tomaba el té. Me recibieron entusiasmados, ya que llevaba dos semanas sin visitarles. Tampoco tenía un motivo. Tenía comida y la tarjeta de crédito a rebosar.
Tras un breve saludo de papá y uno emotivo de mamá, me advirtieron de la última factura de mis gastos. Mi padre enfadado balbuceaba palabras una tras otra, escondidas tras su barba blanquecina y sus ojos exclamantes de generosidad de padre.
Me amenazaron con quitarme la tarjeta de crédito si no trabajaba en algo. Pensé que estaban de broma. Pero no hallé ningún índice de su locura momentánea. Iban en serio. Mi padre me propuso trabajar en uno de los centros escolares que dirigía en todo el país. Me ofreció un puesto en un instituto cercano a mi piso, así no llegaría tarde. Me propuso trabajar como profesor de historia, muy bien remunerado. En la Universidad había estudiado una licenciatura de Historia pero nunca me había molestado en buscar trabajo. Por suerte, en aquel instituto trabajaban Ángelo y Octavio, mis mejores amigos desde los cuatro años. Habíamos ido al típico instituto al que nunca llevaría a mis hijos. Pero no pensaba tener hijos.
Me despedí de mis padres efusivamente y me largué. Lejos de allí, al centro de todo. Al comienzo de la noche anterior. Cogió el Iphone y marcó el número exacto.

-    ¿Ángelo?
-    Jaime, son solo las siete de la tarde. Estaba durmiendo.
-    Sí, bueno… pues cámbiate. Esta noche hay cacería.


Mantén el equilibrio, nunca sabes cuándo vas a caer.

Duele amar a alguien y no ser correspondidos, pero lo que es más doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes. Tal vez lo que la vida nos quiere decir que nosotros tenemos que conocer a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al final, cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo. Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y, solo, para darte cuenta que al final, no era para ti y lo tienes que dejar ir. Y cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros. Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos. Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te corresponderán, pero no esperes que te correspondan; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona.

Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sorda para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón. Nunca digas adiós si todavía quieres estar con él. Nunca te des por vencida si sientes que puedes seguir luchando. Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir. El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado; a aquel que aún cree, aunque haya sido traicionado; a aquel que todavía necesite amar, aunque antes le hayan hecho daño; y a aquel que tiene el coraje para construir la confianza de nuevo. El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos, y no tratarlos de cambiar con nuestra propia imagen, porque entonces solo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos. No vayas por el exterior, este te puede engañar; ve por alguien que te haga sonreír, que con tan solo una sonrisa pueda hacer que un día oscuro brille. Hay momentos en los que extrañas a una persona tanto que quieres sacarla de tus sueños y abrazarla con todas tus fuerzas. Sueña lo que quieras soñar; ve adonde quieras ir; se lo que quieras ser; porque tienes tan solo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer. Espero que tengas suficiente felicidad para hacerte dulce; suficientes pruebas para hacerte fuerte; suficiente dolor para mantenerte humana y suficiente esperanza para ser feliz. Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo; solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino. La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido fastidiados, aquellos que buscan. Porque solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas. El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lágrima. La brillantez del futuro será basada en un pasado olvidado. No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir a tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón. Cuando naciste, tú llorabas y todos alrededor sonreían, vive tu vida de forma que cuando mueras tú sonrías, y todos a tu alrededor lloren.

Recepción 24 h.

Nadie se da cuenta de que quizás no puedo seguir así, que no todo se soluciona con botellones a lo grande y con un par de amigas una tarde de viernes. No es así. Resignada, que me conecto a esto y que no sea capaz de pillar una conversación que me haga recordarla en todas partes. No sé qué hacer. Si dejarlo todo y empezar de cero o luchar por algo que a veces me planteo si tiene sentido. Necesito noticias tuyas más que nunca, que a veces pienso que son situaciones que se crean alrededor de algo que posiblemente ni existe.


miércoles, 29 de febrero de 2012

VAS.

Olvidaste todo lo que eras y te convertiste en la princesa de tus sueños. El inconveniente: que solo existías en tus sueños. Fuera de ellos solo eras una pobre desdichada... {Vieja, Sola y Acabada} Todavía no consigo recordar en qué momento te perdiste, qué fue lo que ocurrió, por qúe no te pudimos salvar. Como dijo el Doctor K "La reina se inventará amigos, pero ella al menos tiene a alguien". Te empeñaste en ser la mejor, PERFECCIÓN solías decir tú. Y lo único que lograste fueron Mentiras criticando a la M del diccionario. Aún no recuerdo en qué momento embarcaste tú sola, sin él... porque los demás ya estábamos lejos, fuera de tus salones de té y pastitas de chocolate refinado poco hecho para los no recibidos en tu Gran Hotel.
En fin, me has decepcionado. Supongo que ya te lo esperabas.
Por cierto, olvidaste a tu príncipe azul en tus tacones quilométricos que tan bien  sabías llevar. No quiere volver a verte, tu hechizo ya no le sirve.
Fdo: Tu reflejo.

Memories ~ {Escríbemelo en un mensajito}

Para cuando quiso darse cuenta, los soldados partían hacia su posible último viaje, su último destino en las milicias. Era imposible que le encontrara entre tanto fusible, pólvora y lágrimas de tantos ojos perdidos en aquel sin sentido.
***
Un vestidito de flores para acompañar a la preciosa mañana de primavera. El sol rasgaba con sus primeros rayos mi almohada, amenazando con alzarse en el horizonte.
Sobre la mesa, un viejo libro de páginas teñidas por el tiempo y el polvo de las estanterías del despacho de mi padre. Allí lo había encontrado y allí lo devolvería antes de que mi padre descubriese que faltaba un recuerdo perdido.

martes, 28 de febrero de 2012

Sigo siendo la misma, pero con otros ojos...


Abres los ojos. El sonido de los aparatos funcionando te desvela. El suero está incrustado en tus venas. Sientes sueño, dolor de cabeza. Sientes ese olor. Vuelven esas ganas terribles de ahogarte en tus penurias sin darle demasiada importancia a la bandeja con comida sobre la mesa. Tienes la boca seca, pero no soportas probar el agua de esa botella. La anestesia está desapareciendo pero las ganas de devolver no cesan. Miro más allá de las figuras andantes por la avenida que no cesan ante el inminente ruido, más allá de la clínica. Entonces, llega una enfermera. Te mira. Odias esa mirada… siente pena. Desvías la mirada. Ella ve que no has probado nada. Cree entender el por qué, pero no puede. Finalmente, se aproxima a ti y, acariciándote, te pregunta:

-    ¿Lo más duro es el tratamiento?
-    No, lo más duro es no verles, estar a 800 km de casa. Lo más duro es no ver a tu familia durante meses, no poder dar ni un paso sin caerte o no sentir el contacto de su mano en mi piel. Eso es lo más duro, no un estúpido tratamiento.

Puedes cambiar de cielo pero no puedes cambiar de estado de ánimo.

Me estoy consumiendo poco a poco entre estos sueños, y nadie puede sacarme de ellos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Como una idiota. {Diagnóstico: Bajón&Instinto Homicida}

Pienso mucho en todo, me paro, le doy vueltas a lo que rodea mi vida, un conjunto de situaciones algunas más y otras menos complicadas, mejores y peores, pero entiendo que nadie dijo fácil. No venía un manual al nacer con instrucciones de cómo vivir sin sufrimiento, seamos realistas... Tengo pocas cosas claras por la edad que tengo. Supongo que es lo normal. Etapa de dudas, descubrimientos conmigo misma sobre mis ideales, mi personalidad, mis principios y en la gente que me rodea.
Lo que sí puedo decir es que en momentos como este, me cuesta bastante sonreír. Me resulta muy difícil salir a la calle y hacer como si nada hubiera pasado, como si todo fuera normal.


Pretendo hacerme una más del montón para no llamar la atención, para que no me juzguen demasiado supongo. Pero después de todo, ahí estoy, esa morena que veis ahí tiene dos narices bien puestas, la ves sonriente, la ves de pié y con la cabeza alta, esa chica loca que parece no tener problemas pero en el fondo está destrozada por dentro, consumiéndose poco a poco, que desearía llorar hasta quedarse sin lágrimas y gritar hasta dejarse la voz, para que quien sea la escuche. Lleva mucho tiempo gritando a pulmón abierto y nadie la escucha, no tiene voz... Es como si algo estuviera taponando su garganta, apretando con fuerza, presionando para que no sea oída. Siente como si hubiera 500 ojos sobre ella esperando la oportunidad para ponerle una zancadilla. Para no dejar que se levante, y cuando consigue levantarse no la dejan mantenerse, ni si quiera para disfrutar de esos momentos de felicidad.
En el momento justo en el que piensas que nada puede contigo, que por una vez en la vida eres feliz pase lo que pase porque tienes contigo a las personas que necesitas, las verdaderamente importantes y con ellas te sobra todo lo demás, al final, siempre falla algo, siempre te tiran al suelo, así continuamente.
Ella se pregunta: ¿Por qué? Es decir, ¿Por qué la buena es la que sufre? Es totalmente contradictorio. Creo en el "karma" creo que la vida será justa contigo y te devolverá todo lo que tú des a las personas, pero no sé si hice algo en otra vida o es que simplemente no le caí bien a este mundo.
Siento que confío y por confiada me agarran no sólo la mano, sino el brazo las piernas y acaban tirándome desplomada...