Me muerdes los miedos.
Tus brazos me saben a las vías de esta vieja estación.
Tu luz se amontona en mis antenas.
Y me quema.
Las nubes ya no amargan.
Me besas las esquinas de este cuerpo oxidado.
Me duele este abrazo que sabe a carretera.
Y me quema.
Tiemblo entre tus parpadeos.
Entre tus labios, rotos por el frío invierno, bailo hasta encontrarme.
Olvido los motivos.
Y me quema.
Me quema incluso recordarte.
Recordarte por descuido.
Que no merecéis ni mi fuego. Ni mi luz.
Ni el tiempo que hemos compartido.
miércoles, 10 de abril de 2019
Poco a poco.
Estoy reconstruyendo heridas
para que no puedan cortarme.
Estoy reforzando muros
para que no puedan pasar.
Estoy venciendo mis miedos;
sustituyendo el qué dirán.
Estoy en proceso de resarcirme
de este atroz huracán.
para que no puedan cortarme.
Estoy reforzando muros
para que no puedan pasar.
Estoy venciendo mis miedos;
sustituyendo el qué dirán.
Estoy en proceso de resarcirme
de este atroz huracán.
La fecha de mi muerte.
Esa noche murió.
No encontraron venas en su sangre. Ni mercurio en sus arterias.
Sólo polvo en su mirada y lágrimas en sus mejillas.
Esa noche murió.
Muerta de miedo, sola y sin pesadillas.
Con mariposas que se derramaban por sus muñecas, dejando escapar la vida.
A borbollones.
Esa noche murió.
Con la mirada perdida y aún más perdida la ilusión.
No encontraron venas en su sangre. Ni mercurio en sus arterias.
Sólo polvo en su mirada y lágrimas en sus mejillas.
Esa noche murió.
Muerta de miedo, sola y sin pesadillas.
Con mariposas que se derramaban por sus muñecas, dejando escapar la vida.
A borbollones.
Esa noche murió.
Con la mirada perdida y aún más perdida la ilusión.
Despedidas.
Qué mal llevo las despedidas.
Sobre todo cuando son de personas que te arrancan un trozo del pecho. Sin permiso ni complejo. Sin compasión ni medida.
Sobre todo cuando son de lugares que brillan. Sin farolas ni fuegos artificiales. Lugares que iluminan cada noche con su dulce reflejo.
Sobre todo cuando son de personas que te arrancan un trozo del pecho. Sin permiso ni complejo. Sin compasión ni medida.
Sobre todo cuando son de lugares que brillan. Sin farolas ni fuegos artificiales. Lugares que iluminan cada noche con su dulce reflejo.
Desastre antinatural.
Soy una cicatriz,
una grieta,
el muro al que te enfrentas.
Soy un desastre,
una historia mal contada
por aquellos que la ignoran.
Soy locura desmedida
y razonamiento lógico,
la paz que tanto envidias
y el verde de mis ojos.
Soy papel y tinta,
soy de aspecto frágil,
soy ardiente fuego
que se aviva con coraje.
una grieta,
el muro al que te enfrentas.
Soy un desastre,
una historia mal contada
por aquellos que la ignoran.
Soy locura desmedida
y razonamiento lógico,
la paz que tanto envidias
y el verde de mis ojos.
Soy papel y tinta,
soy de aspecto frágil,
soy ardiente fuego
que se aviva con coraje.
lunes, 28 de enero de 2019
Finales que son comienzos.
Una metáfora que cae por su propio peso.
Una mentira que puede ser verdad.
Una mañana perdida
y aquí lo empezamos a notar.
Quiero dormirme en tu mirada,
segura del qué dirán,
bajo unas nubes que despejan
la enfurecida serenidad.
Hemos perdido la locura
entre los acordes de aquella estación.
Hemos tocado fondo
para reinvertir la situación.
Una mentira que puede ser verdad.
Una mañana perdida
y aquí lo empezamos a notar.
Quiero dormirme en tu mirada,
segura del qué dirán,
bajo unas nubes que despejan
la enfurecida serenidad.
Hemos perdido la locura
entre los acordes de aquella estación.
Hemos tocado fondo
para reinvertir la situación.
jueves, 17 de enero de 2019
Cruces, heridas, canción.
Los chupitos devoran tus labios, que temen desvelar remordimientos antes de irse a acostar. De sol a sol, de luna a luna, nadie te impide trasnochar.
Esta noche lleva labios rojos y travesura desmedida. Se ha quedado mirando tus pestañas. Se ha perdido en tus pupilas.
Esta noche quiere marcha, quiere desgarrar la herida.
Conmigo.
Mis maletas se han acostumbrado
a los trayectos cortos
porque tengo el corazón en números rojos
y cenizas entre los recovecos.
Que ya no me queda tiempo
para robar
las estrellas de Madrid.
a los trayectos cortos
porque tengo el corazón en números rojos
y cenizas entre los recovecos.
Son las once y media de la noche
y te presentas en mi puerta
con aquel libro
y una sonrisa de otro planeta.
Que ya no me queda tiempo
para robar
las estrellas de Madrid.
Que a veces necesito parar
y rescatar
mi yo más profundo...
Thank you for the good times.
No puedo prometerte que las cosas serán fáciles. En verdad, nunca lo serán. Te lo pondrán difícil; te intentarán derribar; y, cuando estés a punto de alcanzar la cima, te empujarán al vacío y tendrás que volver a empezar. Lo único que puedo asegurarte es este momento. Ese abrazo fuerte que lo dice todo sin palabras. Esa llamada. Esa mirada que lo entiende todo. Ese apretón de manos. Esa sonrisa Y el sonido de nuestras risas entrelazadas.
Dedicado a María Sánchez.
1 de Enero.
Hoy me ha dado por buscar un buen libro entre estos días de oscura soledad.
Que es invierno y el frío pesa en nuestros versos.
Que es el comienzo. Un día nuevo.
Que ya te vale, ya llegas tarde.
Estos instantes me los ha robado un cobarde.
Que es invierno y el frío pesa en nuestros versos.
Que es el comienzo. Un día nuevo.
Que ya te vale, ya llegas tarde.
Estos instantes me los ha robado un cobarde.
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