miércoles, 18 de septiembre de 2019

Vacaciones.

Trece. Y Martes. Y una canción al revés. La sonrisa despeinada. Y los miedos haciendo cola a tu espalda.
El sol acariciando nuestras mejillas. La espuma del mar. La risa de las gaviotas. Y las olas precipitándose contra nuestros cuerpos.
Los abrazos de oso. Las películas por la tarde y las charlas a media noche. Y los sustos (in)esperados.
La noche. Los cócteles mal elegidos y los juegos. Las fotos de imprevisto. Que si no me acuerdo, no pasó.
Que si tú me dejas caer, ellos me levantan. Navegando contra el viento. A mucho viento, poca vela. Y, aquí, cada loco con su tema.



domingo, 28 de abril de 2019

Un abrazo.

A veces no sabes que necesitas un abrazo hasta que te dan uno.
Y los trozos que te forman empiezan a reconstruirse.



Un corazón convaleciente.

Un corazón convaleciente
por las piedras que le han tirado de frente
pero, sobre todo, por detrás.

Una mirada que se cruza
al pasar aquel recuerdo por tu mente
una vez más.

Qué difícil es volver a entrar
por las puertas de un hospital
y oír a los goteros derramar lágrimas
al verte regresar.

Una sonrisa perdida en esta cárcel de cristal,
que no sabe de quién viene;
que no sabe a dónde va
y solo quiere escapar.




A veces.

A veces no sabes que echas de menos a alguien hasta que te encuentras con esa persona; hasta que cruzáis dos o tres palabras; hasta que ves a esa persona siendo con otras tal y como era contigo.
Lo que descubres después es que no echas de menos a la persona real sino a la persona que creías que era; la que te hizo creer que era; las que crearon tus expectativas.

A veces no sabes que echas de menos a alguien hasta que eres consciente de que todo ha cambiado; de que esa persona no va a volver; de que no quieres que vuelva. 



Diamantes.

Existen algunas personas 
(aunque a veces cueste creerlo) 
que valen realmente la pena. 
Son un lujo. Son la suerte.
No puedes permitirte el error de perderlas 
porque gente así no aparece todos los días. 
Ni todos los años.
Son personas que están incluso cuando no están aquí. 
Son personas que no suelen darse cuenta del bien 
que traen a tus días y a tus heridas.

Gracias por ser y estar.



Dedicado a Sara.

Perder.

Hay gente que, en vez de enfrentarse a sus problemas, huye de ellos. Esas personas piensan que así estarán cada vez más lejos. La realidad es que su mente se queda anclada en el pasado. Y así es imposible avanzar.


Funambulista.

La caída está siempre tentando a nuestra suerte. Pero tú no mires al suelo. Tú sigue cruzando la cuerda. Aunque miren; aunque la caída sea inminente. Y, cuando caigas, ponte de pie. Vuelve a intentarlo.
Lo vas a conseguir.
Poco a poco.


Golpea.

Creo que ya no pueden partirme el corazón.
Solo queda el frío de aquel duro invierno.
Solo lo inunda el silencio de cada decepción.

Pero yo sigo aquí.
Golpea.
Ya no puedes destruirme.


miércoles, 10 de abril de 2019

Dices.

Dices que soy fría porque no digo lo que siento
cuando no siento lo que digo.

Dices que soy un muro porque la piedra
ha tallado lo que queda de mí.

Dices que no te demuestro lo suficiente
pero prefiero ser yo
antes que fingir ser quien tú quieres que sea.

Dices y, entre tantas palabras, me alejas
justo cuando quieres acercarme a ti.

Que crees saber cómo soy
solamente por lo que te han contado de mí.

Que crees haber descubierto mis cicatrices
sin haber rozado mi piel.

Que soy un gato asustado
al que no puedes obligar a querer.

Que soy como la tinta
que tatúa este papel.

Que soy esa llama
que no se atreve a prender.




Rotura arterial nº1.

No he muerto nunca.
Todavía.
Pero sí he nacido dos veces: una, llorando; la otra, sosteniendo mi alma, fracturada en mil pedazos.

Que no siempre te rompe el corazón un amor.
Que, a veces, lo hacen otras cosas.