viernes, 8 de mayo de 2020

Llueve.

Llueve.
Quizás el mundo quiere decirnos algo.





Qué suerte.

Qué suerte tiene el lugar que te ve soltar tus riendas.



Vuelta a casa.

Momentos así.
Bajitos. Silenciosos.
Que se cuelen por tus resquicios.
Que te arrancan muchas sonrisas.
Acompañadas con carcajadas.
Y es eso todo lo que quiero.
El sonido de nuestras risas.


Como unidad de medida.

Y ahora que me he acostumbrado a sentirte entre mis labios, no contemplo otra salida ni otra unidad de medida.



Que nadie te trate mal.

No pasa nada. No tengas miedo.
Si se tiene que ir, se irá.
Y vendrán más. Mejores.
Siempre mejores.
Porque tú no te mereces que nadie te trate mal.
Aunque te equivoques mil veces.


miércoles, 18 de septiembre de 2019

Decepción.

Decepción eres y en recuerdo te convertirás.


FUE(GO).

No eras tú.
Tú no eras la mecha.



Vivir como si...

Como si fuera la última vez.
Como si fuera la última piel.


Encriptado interior.

Cenizas en vena. Corazón ardiente. Sin apenas latidos bajo la piel. Cerebro palpitante al reconocer tu rostro entre la multitud.

Polvo de estrellas entre tus pupilas. La luna entre tus mejillas. El sabor de tus besos en mi piel. Y una sonrisa cobarde.

El sonido de la risa más sincera. Tus manos rozando las mías. Acercas tus arterias a mi pobre y grisáceo corazón, que se enciende lentamente y acalla la razón.


Vacaciones.

Trece. Y Martes. Y una canción al revés. La sonrisa despeinada. Y los miedos haciendo cola a tu espalda.
El sol acariciando nuestras mejillas. La espuma del mar. La risa de las gaviotas. Y las olas precipitándose contra nuestros cuerpos.
Los abrazos de oso. Las películas por la tarde y las charlas a media noche. Y los sustos (in)esperados.
La noche. Los cócteles mal elegidos y los juegos. Las fotos de imprevisto. Que si no me acuerdo, no pasó.
Que si tú me dejas caer, ellos me levantan. Navegando contra el viento. A mucho viento, poca vela. Y, aquí, cada loco con su tema.